Hola, mi
nombre es Pedro Toledo Valle. Actualmente estudio un doctorado en desarrollo
humano en el ICRESER en este bello puerto al que tantas cosas le faltan pero se
compensa con tanta belleza natural y de su gente. Desde pequeños, se nos enseña
a encajar en sociedad y a ser “aceptados”. Sentimos la necesidad de agradar a
nuestros padres primero, luego a nuestros maestros, luego a nuestras parejas,
luego a nuestros jefes, a nuestros conciudadanos si queremos su voto, a
nuestros empleados si queremos que trabajen duro para hacer crecer nuestro negocio , etc.
Aceptamos tácitamente que caerle bien a los demás es lo que
“debe ser”, pero el problema es que muchas veces sacrificamos nuestros propios
reclamos como seres humanos con tal de obtener la aceptación de los demás.
Pondré un ejemplo:
El joven que acepta el legado de su papá y decide convertirse
en arquitecto, y va a una buena universidad, se gradúa, ejerce, se hace rico y
consigue un estilo de vida muy alto para él y para su familia….solo que cuando
llega a la mitad de su vida y la vida misma lo obliga a hacer un análisis de
conciencia, se da cuenta de algo
escalofriante: no le gusta la arquitectura, el habría querido de corazón ser médico.
Para ese entonces, estudiar otra carrera y alterar su estilo de vida no es una
opción viable ni para él ni para su esposa e hijos, pues los compromisos
fuertes ya se avecinan o ya están presentes, la universidad de sus hijos,
terminar de pagar la costosa casa en la que vive, sacrificar las vacaciones a
las que están acostumbrados él y su familia, etc. etc…….terrible, tiene que
aceptar la actividad para ganarse la vida que no quisiera hacer con tal de
hacer felices a varios que ya dependen de el: por eso se llama así éste
artículo, la trampa de la necesidad de aceptación por parte de los demás.
La primera y más importante aceptación es hacia uno mismo,
así es como
debe ser , como debió haber sido y como será siempre. El problema es que nos
enseñan a negarnos a nosotros mismos desde pequeños y lo compramos; quizás por
esto se llama así el instituto en el que estudio, que es el ICRESER, Instituto
de Crecimiento y Reactivación del Ser, pues debemos volver a nuestros
orígenes mismos, a nuestro SER. Si este reencuentro con ustedes mismos no vale
la pena mis estimados lectores, entonces quiere decir que están dispuestos a
morirse a los 35 o 40 años y a que los
entierren a los 70 u 80 años y no creo que sea ese el caso.
Espero que les sirva de reflexión.
Saludos.
Pedro, te saludo con el gusto de siempre y te quiero decir, que para mi también es muy importante aceptarse tal y exactamente como uno es, no hay necesidad de agradar a los demás por que sacrificamos nuestros propios reclamos.
ResponderEliminarsaludos.
Buen artículo me gustaría que lo ampliaras mas, saludos!!
ResponderEliminarHola! Buen punto de partida, encontrarse a uno mismo y ser auténticamente uno como es, no como los demás esperan que seas.. con este artículo, entiendo mejor el "conócete a tí mismo" que enarbolaban los filósofos griegos de la antigüedad..Gracias por compartir, tu reflexiones Pedro.
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