domingo, 24 de febrero de 2013



            Hola, mi nombre es Pedro Toledo Valle. Actualmente estudio un doctorado en desarrollo humano en el ICRESER en este bello puerto al que tantas cosas le faltan pero se compensa con tanta belleza natural y de su gente. Desde pequeños, se nos enseña a encajar en sociedad y a ser “aceptados”. Sentimos la necesidad de agradar a nuestros padres primero, luego a nuestros maestros, luego a nuestras parejas, luego a nuestros jefes, a nuestros conciudadanos si queremos su voto, a nuestros empleados si queremos que trabajen duro para hacer crecer nuestro negocio , etc.

Aceptamos tácitamente que caerle bien a los demás es lo que “debe ser”, pero el problema es que muchas veces sacrificamos nuestros propios reclamos como seres humanos con tal de obtener la aceptación de los demás.

Pondré un ejemplo:

El joven que acepta el legado de su papá y decide convertirse en arquitecto, y va a una buena universidad, se gradúa, ejerce, se hace rico y consigue un estilo de vida muy alto para él y para su familia….solo que cuando llega a la mitad de su vida y la vida misma lo obliga a hacer un análisis de conciencia,  se da cuenta de algo escalofriante: no le gusta la arquitectura, el habría querido de corazón ser médico. Para ese entonces, estudiar otra carrera y alterar su estilo de vida no es una opción viable ni para él ni para su esposa e hijos, pues los compromisos fuertes ya se avecinan o ya están presentes, la universidad de sus hijos, terminar de pagar la costosa casa en la que vive, sacrificar las vacaciones a las que están acostumbrados él y su familia, etc. etc…….terrible, tiene que aceptar la actividad para ganarse la vida que no quisiera hacer con tal de hacer felices a varios que ya dependen de el: por eso se llama así éste artículo, la trampa de la necesidad de aceptación por parte de los demás.

La primera y más importante aceptación es hacia uno mismo, así es como debe ser , como debió haber sido y como será siempre. El problema es que nos enseñan a negarnos a nosotros mismos desde pequeños y lo compramos; quizás por esto se llama así el instituto en el que estudio, que es el ICRESER, Instituto de Crecimiento y Reactivación del Ser, pues debemos volver a nuestros orígenes mismos, a nuestro SER. Si este reencuentro con ustedes mismos no vale la pena mis estimados lectores, entonces quiere decir que están dispuestos a morirse a los 35 o 40 años  y a que los entierren a los 70 u 80 años y no creo que sea ese el caso.

Espero que les sirva de reflexión.
Saludos.




3 comentarios:

  1. Pedro, te saludo con el gusto de siempre y te quiero decir, que para mi también es muy importante aceptarse tal y exactamente como uno es, no hay necesidad de agradar a los demás por que sacrificamos nuestros propios reclamos.
    saludos.

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  2. Buen artículo me gustaría que lo ampliaras mas, saludos!!

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  3. Hola! Buen punto de partida, encontrarse a uno mismo y ser auténticamente uno como es, no como los demás esperan que seas.. con este artículo, entiendo mejor el "conócete a tí mismo" que enarbolaban los filósofos griegos de la antigüedad..Gracias por compartir, tu reflexiones Pedro.

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