lunes, 18 de marzo de 2013

CÓMO SER UNA PERSONA FUNCIONAL


Los seres humanos aprendemos a lo largo de nuestra vida acumulando aspectos que nos enriquecen y otros que nos empobrecen. Nos enriquece la armonía, el amor, la compasión, las relaciones humanas  asertivas, los conocimientos que elevan nuestro conocimiento intelectual y elevan nuestro espíritu. Nos empobrece principalmente el miedo, el rencor, los celos, el odio, la mentira, el engaño. Todos aprendemos una combinación de ambos aspectos de la vida que nos hacen lo que somos actualmente. Desafortunadamente, lo que somos visto desde el punto de visto intelectual estricto que acabo de mencionar no es ni remotamente lo que realmente somos en unión con la mente universal; pues somos perfectos, hermosos y en concordia con la divinidad, pero no nos damos cuenta porque estamos disociados entre el pensamiento intelectual o la mente y la experiencia enriquecedora de ser uno con la presencia divina. Aquí es el ego el que nos mantiene separados de la experiencia mística de sentirnos uno con el universo, porque eso somos, somos uno con el universo. Desde pequeños aprendemos si es que somos gente con cierta formación intelectual, que solo lo que se filtra a través del intelecto es cierto y es real, y lo que es más, defendemos puntos de vista aprendidos desde el intelecto como si fueran una verdad inamovible y absoluta; cuando lo único cierto es que tenemos que desaprender continuamente para seguir avanzando en el camino de nuestra propia iluminación, desaprendiendo viejos paradigmas, asumiendo que otras cosas podrían sernos útiles y aceptar que nunca somos producto terminado mientras vivimos sino una combinación de materia prima e insumos en proceso de convertirnos en seres superiores.

Los fariseos son un buen ejemplo de cómo el orgullo intelectual los detuvo en captar lo que Jesús quiso enseñarnos al género humano; y no solo no lo entendieron sino que le tendieron trampas y ayudaron a matarlo; cuando Jesús solo quería decirles que somos Dioses en potencia y que venimos a tener vida y a tenerla en abundancia aceptando que somos hijos de Dios, respetando sus preceptos y viviéndolos día a día, preceptos que se reducen dos: amar a Dios y a nuestros hermanos como a nosotros mismos, que es el resumen de lo que si hubiéramos aprendido seríamos una humanidad muy distinta a la caótica humanidad que somos actualmente.

Ahora en los tiempos actuales, lo que nos separa de la perfección es el materialismo terrible que vivimos y que nos enseña que debemos estudiar, graduarnos, trabajar y luego hacernos parte del aparato consumista en el que vivimos inexorablemente; y así; aprender de la vida después de  nuestra graduación se convierte en algo que le da flojera a la mayoría, que se han convertido en los autómatas que el sistema quiere que sean, al grado que el alienamiento de no encontrar nuestra esencia y vivirla nos lleva en el  menor de los casos a la neurosis y en el peor de los casos a la psicosis, cuando nuestros sentimientos no son bien enfocados y no encuentran satisfacción a sus necesidades, lo cual produce frustración en una primera etapa, agresión en una segunda etapa, y homicidio cuando la agresión es contra alguien más, y suicidio si la agresión es contra nosotros mismos. Si lo anterior no es cierto, al menos al no tener acciones que satisfagan nuestras necesidades y que vayan acordes con nuestros sentimientos, lo menos que pasa es que vivimos en un profundo vacío existencial . Por otra parte, cuando los sentimientos no son funcionales, es decir; no fluyen adecuadamente, producen somatizaciones que son a la larga enfermedades biológicas o muerte biológica en el peor de los casos. Pero la anterior no es la única forma de morir, sino que también morimos de enfermedades crónico-degenerativas que nos llevan a la muerte natural; pero la peor de las muertes que tenemos en la actualidad los seres humanos que vivimos en esta sociedad consumista y fieramente competitiva es la pérdida de la experiencia colectiva, que nos conduce a la muerte del ser….que es como estar muerto en vida. Para ser una persona funcional, lo que debemos hacer es comunicarnos asertivamente con quienes nos rodean y no negar nuestras propias necesidades, ya sean personales, laborales, de pareja, de amistad con nuestros círculos de amigos, con nuestros maestros, con nuestros jefes, con nuestros padres, con nuestras parejas, con nuestros hijos. El otro punto que debemos tener en cuenta para ser personas funcionales es traer el eterno presente a nuestra vida a manera de experiencia y no de concepto, de esta manera evitaremos sentir el dolor que nos provocan algunos recuerdos del pasado, y también evitar la ansiedad que nos puede provocar pensar en nuestros compromisos futuros. La forma más fácil que tengo para explicar lo anterior es la siguiente:

Cuando recuerdo cosas de mi pasado que me hirieron, las traigo al presente en mi mente y en mi experiencia si son vividas con mucha intensidad, y entonces estamos sufriendo en el presente por recuerdos del pasado, y no dejamos que la experiencia presente que es hermosa nos inunde con su belleza. Por otro lado, cuando nos sentimos ansiosos por algo que todavía no sucede como enfrentar la muerte de nuestros seres queridos, o pagar las colegiaturas caras de los colegios privados donde queremos tener a nuestros hijos, estamos sintiendo angustia por algo que todavía no pasa, y tampoco eso nos deja vivir con plenitud la hermosura de la experiencia del presente.

Vivir en el eterno presente es solo traer recuerdos del pasado agradables y hacerlos más vívidos en nuestro presente para traernos gozo, y solo imaginar de manera vívida y positiva lo que creemos que puede pasarnos en el futuro para traer gozo al momento presente; pero LA MEJOR FÓRMULA ES VIVIR EL PRESENTE SIEMPRE, PUES UNA VEZ QUE PENSÉ  UNA IDEA POR BUENA O MALA QUE SEA YA PASÓ AL PASADO, Y CADA VEZ QUE PROYECTO UNA IDEA AL FUTURO INMEDIATO, ESE FUTURO LLEGA Y LUEGO SE CONVIERTE EN PASADO, ASÍ QUE HABRÁ QUE VIVIR POR TANTO EL ETERNO PRESENTE COMO NOS LO ACONSEJA NUESTRO QUERIDO MAESTRO DE DESARROLLO HUMANO ECKART TOLLE.

1 comentario:

  1. De todas estas interesantes reflexiones la que me parece nodal es la que se refiere al ego como el rpincipal obstáculo a superar para lograr crecimiento espiritual.
    Es el ego, esa fantasía que experimentamos dia a dia como nuestra identidad, el que nos provoca ese vacío existencial que es la causa del consumismo que mencionas; es el "hambre que no puede saciarse" simplemente por que buscamos darle lo que pensamos que requiere un constructo inexistente y fantasioso que es el ego.
    Ahi también esta la causa de nuestras disfuncionales relaciones con el pasado y con el futuro; por eso lo que hacen o dicen los demás es capaz de lastimarnos.
    Si lográramos penetrar esta fantasía enfermiza que es el ego, nos daríamos cuenta de que no hay nada ahí, nada que defender, nada que pulir. Sin embargo, ese vacío que subyace a nuestra esencia es atemorizante. Por eso nos aferramos a nuestra fantasía.

    ResponderEliminar